jueves, 24 de noviembre de 2011

LA HISTORIA DE DON BOSCO ...COMO UN MODELO EDUCATIVO

Conozcamos a DON BOSCO (I)
(Breve biografía)
El niño Giovanni o “Juan” Bosco nació el 16 de agosto de 1815, en un pequeño
caserío del municipio de Castelnuovo De Asti, en la provincia del Piamonte, en el
noroccidente de Italia, cerca de Francia. El caserío era llamado popularmente “I
Becchi”, ( “Bekki”, en español, o “los picos”).
Siendo todavía niño, la muerte de su padre le hizo experimentar el mismo dolor de
tantos niños pobres y huérfanos, de los cuales llegaría a convertirse en protector y
padre cariñoso. Pero aunque le faltara el padre, encontró en su madre Margarita
un ejemplo de vida y de virtud cristiana que influyó y marcó profundamente su
personalidad y su ánimo.

A los nueve años tuvo un sueño que se considera profético: soñó que estaba en medio de una multitud de muchachos entregados a sus juegos, pero algunos de ellos se portaban mal y decían groserías y palabrotas.

Entonces Juanito se arrojó sobre ellos, a puños y a patadas para hacerlos callar de sus groserías. De repente se le apareció un personaje con rostro resplandeciente que le dice:

“Hey, juanito, no es así, con golpes; sino con la mansedumbre
y con la caridad como deberás ganarte a estos tus amigos. …
Yo te voy a enseñar la Maestra bajo cuya disciplina llegarás a
ser sabio; y sin la cual, toda sabiduría humana se convierte en
necedad y en vanidad”. El Personaje, Juan comprendió años
después, era Jesús; y la Maestra su madre María, a cuya guía y protección se abandonó a partir de allí durante
toda su vida y la honró con el título de “Auxiliadora de los cristianos”, construyéndole todavía en vida un
magnifico santuario que se encuentra en la ciudad de Turín, la capital del Piamonte y una de las 6 ciudades más
importantes de Italia.
Así fue como Juan quiso aprender a ser saltimbanqui,
presti-digitador, equilibrista, músico, cantor, titiritero y
cuanta habilidad recreativa podía aprender, para poder
atraerse a sus compañeros y mantenerlos alejados de la
vida callejera y disipada. “Cuando están conmigo, –le e
decía a su mamá–, no se comportan mal ni dicen
groserías”.
Queriendo ser sacerdote,
a pesar de su
pobreza, para dedicarse
enteramente a
la salvación de los huérfanos y de los niños; mientras trabajaba de día, pasaba
las noches sobre los libros, hasta que, a la edad de veinte años, ayudado por
un sacerdote que entrevió su potencial y le ofreció un apoyo generoso y
permanente, pudo entrar en el Seminario de Chieri, y en 1841 se ordenó
Sacerdote, en la Iglesia de la Inmaculada Concepción de Turín, a la edad de 26
años.

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